La depresión resistente al tratamiento: desafíos y orientaciones
09 Ene 2026

La depresión resistente al tratamiento es una condición de alta prevalencia y complejidad significativa, caracterizada por una creciente morbilidad mental y física, así como por un deterioro funcional considerable. Así lo revela un estudio a gran escala, titulado «Examinando las necesidades, resultados y vías de tratamiento actuales de 2461 personas con depresión resistente al tratamiento», publicado en la revista The British Journal of Psychiatry.

Los hallazgos subrayan la urgencia de adoptar estrategias de tratamiento más personalizadas, innovadoras y holísticas, y de mejorar las vías de atención para los afectados, quienes enfrentan numerosas barreras para acceder a una atención efectiva.

Foto: Freepik. Autor: DC studio. Descarga: 21/11/25.

¿Qué es la depresión resistente al tratamiento?

El Trastorno Depresivo Mayor (TDM) es un problema de salud mental debilitante con un impacto significativo en la calidad de vida, que puede llevar a discapacidad, comorbilidades físicas y mentales, y a un aumento de la mortalidad.

Tal y como se explica en el artículo, la depresión resistente al tratamiento (DRT) es un subconjunto de TDM que se define típicamente como la falta de respuesta a al menos dos ensayos secuenciales de antidepresivos, administrados en dosis y duración adecuadas. Según los estudios revisados, se estima que esta condición afecta aproximadamente a un tercio de los individuos con TDM. Según exponen los autores, el impacto mental, físico y social de la DRT supera al del TDM, posicionándola como una de las condiciones más desafiantes, pero a menudo desatendidas, dentro de la psiquiatría. Por este motivo, la presente revisión, aborda una importante brecha de investigación al integrar las perspectivas de las personas con DRT y de los clínicos involucrados en su cuidado, con el fin de comprender mejor sus necesidades y dar forma a intervenciones eficaces.

Un enfoque mixto para una comprensión integral.

Este estudio pionero adoptó un enfoque de métodos mixtos, siendo el primero en el Reino Unido en combinar un análisis cuantitativo de registros de salud electrónicos (RSE) con un análisis temático de entrevistas semiestructuradas. El objetivo fue proporcionar una visión valiosa de la DRT, identificando su prevalencia, comparando resultados sociodemográficos, clínicos y de uso de servicios entre personas con DRT y TDM, examinando los resultados por nivel de resistencia al tratamiento y explorando las experiencias de tratamiento dentro del Servicio Nacional de Salud (NHS) en el Reino Unido.

Hallazgos clave: prevalencia, comorbilidades y desafíos.
Prevalencia y perfil clínico.

El estudio reveló que de los 5136 pacientes con TDM sin comorbilidades mentales excluyentes, casi la mitad (47.9%) cumplían los criterios de DRT. De las personas con DRT, un 36.9% había probado cuatro o más tratamientos antidepresivos. Esta prevalencia en la atención secundaria del Reino Unido superó las estimaciones reportadas en otras áreas del país, lo que subraya la significativa carga de la DRT, según indican los autores.

Comorbilidades y deterioro funcional.

Las personas con DRT mostraron perfiles clínicos más severos en comparación con aquellos con TDM. Tuvieron tasas significativamente más altas de depresión recurrente (31.76% vs 26.62%), trastornos de ansiedad (30.80% vs 24.50%), trastornos de personalidad (16.54% vs 11.18%), autolesiones (2.70% vs 0.90%) y enfermedad psicótica (15.03% vs 8.30%). También presentaron mayores tasas de inactividad económica (41.24% vs 32.60%) y enfermedades cardiovasculares (5.49% vs 3.33%), respiratorias (3.78% vs 2.77%) y gastrointestinales (4.79% vs 2.36%), así como de diabetes (8.41% vs 5.46%) y el uso de tabaco (6.91% vs 4.60%). Asimismo, los individuos con DRT que fallecieron tenían, en promedio, aproximadamente 5 años menos al momento de la muerte que los pacientes con TDM.

Impacto de la resistencia creciente.

Según el análisis realizado, una mayor resistencia al tratamiento se asoció con un aumento de la inactividad económica y la pérdida funcional. Además, aquellos que habían probado cuatro o más líneas de tratamiento mostraron una mayor complejidad clínica, con tasas más altas de abuso de sustancias, trastornos de ansiedad y de personalidad. Según los autores, este hallazgo sugiere que la escalada de la resistencia está ligada a desafíos de salud mental cada vez más complejos, donde cada tratamiento fallido agrava la severidad de la condición.

Uso de servicios de salud.

Se observó que las personas con DRT fueron menos referidas a servicios de salud mental comunitarios (40% vs 45% de pacientes con TDM), como equipos de salud mental comunitarios (CMHTs), psiquiatría de enlace y equipos de tratamiento domiciliario. En cambio, fueron más frecuentemente referidas a servicios especializados (20% vs 15%), como psicología, psicoterapia y terapia electroconvulsiva, y a servicios de hospitalización (5% vs 3%). Esta distribución sugiere una brecha en la atención continua y no urgente fuera de los entornos agudos, lo que podría complicar aún más el manejo de la DRT, tal y como exponen los investigadores.

Voces de la experiencia: barreras y necesidades.

Los hallazgos cualitativos revelaron un profundo malestar emocional y frustración tanto en las personas con DRT como en los clínicos. Los pacientes describieron cómo la condición afectó a sus vidas, relaciones y funcionamiento diario, con años perdidos debido a la inactividad. Los clínicos, por su parte, expresaron sentimientos de impotencia ante la severidad del sufrimiento. Tanto los pacientes como los clínicos no siempre identificaban o entendían la depresión resistente al tratamiento (DRT) como una condición distinta y más grave, caracterizada por la ineficacia de los tratamientos previos. Asimismo, los pacientes a menudo carecían de conciencia de la DRT como un marcador de gravedad, y los clínicos utilizaban una terminología inconsistente, lo que complicaba la clasificación y la planificación del tratamiento.

Entre las barreras para un tratamiento eficaz se identificaron actitudes relacionadas con la enfermedad y desafíos institucionales u organizacionales. Estos incluyen el acceso limitado a intervenciones psicológicas y enfoques de tratamiento inconsistentes, donde los pacientes percibían el proceso como un «ensayo y error». Los clínicos también señalaron la falta de financiación y vías de atención dedicadas a la depresión, a diferencia de otras condiciones, como la psicosis.

La discontinuidad en la atención fue un problema significativo para los pacientes, quienes se sentían «en el limbo». Ambos grupos enfatizaron la necesidad de un enfoque holístico y centrado en el paciente, puesto que el enfoque de «talla única», a menudo caracterizado por una excesiva dependencia de soluciones farmacológicas, se consideró inadecuado. En las entrevistas, los investigadores identificaron la necesidad y la petición expresa para investigar y utilizar más terapias psicológicas, específicamente la terapia centrada en la compasión (TCC), además de la terapia cognitivo-conductual (TCC) ya existente por parte de los participantes.

Recomendaciones para el futuro: hacia una atención personalizada y holística.

A la luz de los resultados, los investigadores concluyen con recomendaciones clave para establecer una vía de atención dedicada a la DRT dentro del sistema de salud:

  • Proveer información personalizada para las personas con DRT (ej., folletos) sobre la prevalencia y las opciones de tratamiento actuales.
  • Establecer vías estandarizadas para orientar a las personas con DRT hacia servicios especializados.
  • Mejorar el acceso a diversos tratamientos psicológicos, incluida la TCC.
  • Aumentar la concienciación y la formación de los clínicos sobre la DRT, utilizando la investigación y las pautas actuales.
  • Introducir formas de apoyo de baja intensidad y alta frecuencia, como grupos de apoyo, trabajadores de apoyo y terapia ocupacional.
  • Adoptar un enfoque de tratamiento holístico con una contribución clínica consistente.
  • Ofrecer mayores oportunidades de investigación clínica para las personas con DRT.

En general, los investigadores señalan que el abordaje de la DRT en los servicios de atención especializada exige un cambio. La condición es compleja, con individuos que presentan mayor resistencia al tratamiento enfrentando una depresión más severa, más comorbilidades y mayor deterioro funcional, lo que indica la insuficiencia de los ensayos actuales de antidepresivos, advierten los autores. Por tanto, resulta crucial que los sistemas de salud y atención social aborden no solo los desafíos médicos, sino también los psicológicos, sociales y económicos a los que se enfrentan las personas con DRT, asegurando que las vías de atención sean adaptables a las necesidades cambiantes de los pacientes.

Fuente.

Gill, K., Hett, D., Carlish, M., Amos, R., Khatibi, A., Morales-Muñoz, I., & Marwaha, S. (2025). Examining the needs, outcomes and current treatment pathways of 2461 people with treatment-resistant depression: mixed-methods study. The British Journal of Psychiatry, 1-8.

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