La salud mental perinatal debe incorporarse como un componente esencial de la atención materna y neonatal y contar con indicadores estandarizados que permitan monitorizar su evolución, orientar las políticas públicas y evaluar la respuesta de los sistemas sanitarios. Con este objetivo, un grupo internacional de expertos, coordinado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), propone un marco compuesto por seis indicadores básicos para facilitar el seguimiento global de la salud mental durante el embarazo y el primer año tras el parto.
Así lo plantea un artículo de perspectiva publicado en la revista Frontiers in Global Women’s Health, en el que se presenta este marco de indicadores, concebido para facilitar su futura integración en los sistemas nacionales e internacionales de información sanitaria. La propuesta se ha elaborado a partir de una revisión exploratoria de los indicadores existentes, consultas con expertos y dos rondas de encuestas coordinadas por la OMS y el grupo asesor Mother and Newborn Information for Tracking Outcomes and Results (MoNITOR), priorizando aquellos indicadores considerados más relevantes, válidos, viables y útiles para favorecer la rendición de cuentas y la toma de decisiones.

La salud mental perinatal, un componente esencial del bienestar psicológico materno.
Los autores recuerdan que la salud mental perinatal, entendida como el bienestar psicológico durante el embarazo y hasta un año después del parto, es cada vez más reconocida como un determinante fundamental de la salud materna e infantil. Durante este periodo, las mujeres pueden experimentar diversos problemas de salud mental, entre ellos, depresión, trastornos de ansiedad, psicosis y trastornos por consumo de sustancias. Sin embargo, pese al creciente reconocimiento de su importancia, continúa siendo uno de los aspectos menos considerados dentro de los sistemas internacionales de vigilancia sanitaria.
El trabajo destaca la importante carga que representan estos problemas de salud mental. Según recogen sus autores, se estima que entre un 10% y un 20% de las mujeres experimentan depresión durante el embarazo o el periodo posparto, una prevalencia que resulta aún mayor en los países de ingresos bajos y medios. Asimismo, señala que múltiples factores aumentan la vulnerabilidad durante esta etapa, entre ellos, los estresores socioeconómicos, la desigualdad de género, la violencia familiar o de pareja, las expectativas culturales y los cambios biológicos propios del embarazo y el puerperio.
Consecuencias para la madre, el bebé y el desarrollo infantil.
El artículo pone de relieve que las repercusiones de una mala salud mental perinatal trascienden el bienestar psicológico de la madre. En este sentido, indica que la depresión materna se asocia con un mayor riesgo de suicidio, así como con resultados adversos del embarazo, entre ellos, el parto prematuro y el bajo peso al nacer. A su vez, estas complicaciones se relacionan con dificultades posteriores en el desarrollo y el comportamiento infantil, poniendo de manifiesto las consecuencias intergeneracionales que pueden derivarse de los problemas de salud mental no atendidos durante el embarazo y la maternidad temprana. Asimismo, los autores subrayan que estos efectos ponen de manifiesto la necesidad de integrar la salud mental en las estrategias de salud materna y neonatal desde una perspectiva más amplia e integrada.
Pese a esta evidencia, los autores advierten de que los sistemas de monitorización utilizados a escala mundial apenas incorporan indicadores específicos sobre salud mental perinatal. En la actualidad, no existen indicadores estandarizados que se registren de forma sistemática entre países mediante los sistemas de información sanitaria o las principales encuestas internacionales. Además, los indicadores disponibles suelen estar fragmentados, se han desarrollado principalmente para contextos nacionales concretos —sobre todo, en países de ingresos altos— y se centran casi exclusivamente en el diagnóstico o el tratamiento, prestando mucha menor atención a aspectos como la prevención, la capacidad de los sistemas sanitarios o el acceso a los servicios.
Seis indicadores para fortalecer el seguimiento mundial de la salud mental perinatal.
Como respuesta a esta situación, el trabajo propone un conjunto de seis indicadores que podrían servir de base para un sistema internacional de monitorización.
Entre los indicadores primarios, considerados prioritarios por su relevancia y viabilidad, se incluyen:
- La existencia de una política o plan nacional que aborde específicamente la salud mental perinatal dentro de las estrategias de salud materna o de salud mental;
- la prevalencia de síntomas depresivos durante el periodo perinatal;
- y la proporción de mujeres sometidas a cribado de síntomas de problemas de salud mental durante el embarazo y el primer año tras el parto.
Según los autores, estos tres indicadores permiten evaluar dimensiones esenciales de la salud mental perinatal: el compromiso político, la carga del problema en la población y la capacidad de los servicios sanitarios para identificar precozmente las necesidades de atención psicológica y de salud mental.
El marco incorpora, además, tres indicadores secundarios, destinados a ampliar progresivamente la capacidad de monitorización conforme mejoren los sistemas de información y la disponibilidad de datos. Estos hacen referencia al gasto público destinado a la salud mental perinatal, la proporción de profesionales sanitarios formados para prestar atención en este ámbito y el porcentaje de mujeres con problemas de salud mental perinatal que reciben apoyo psicológico y social o atención clínica. A juicio de los investigadores, estos indicadores permitirían valorar la capacidad de los sistemas sanitarios para transformar los compromisos políticos en una atención efectiva.
Integrar la salud mental perinatal en los sistemas de información sanitaria.
Los autores reconocen que la implantación de un sistema estandarizado de monitorización exigirá reforzar los sistemas sanitarios, mejorar los mecanismos de recogida de datos y fortalecer la capacitación del personal sanitario para identificar y abordar adecuadamente los problemas de salud mental durante el embarazo y el posparto. No obstante, consideran que la integración de estos indicadores en plataformas ya existentes —como los sistemas rutinarios de información sanitaria o las encuestas nacionales— constituye una estrategia factible para avanzar en este ámbito.
Igualmente, destacan la necesidad de reforzar las competencias de los profesionales en materia de cribado, asesoramiento, derivación y atención culturalmente sensible, así como de fortalecer los servicios mediante un mayor acceso a la atención especializada. El documento también señala que las estrategias de distribución de tareas, mediante las cuales profesionales no especialistas prestan determinadas intervenciones en salud mental tras recibir formación específica, han mostrado resultados prometedores en diversos países de ingresos bajos y medios.
Una herramienta para mejorar la atención, no solo para recopilar datos.
Finalmente, los autores subrayan que la monitorización no debe entenderse como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para mejorar la calidad de la atención. En este sentido, consideran que, con el tiempo, el marco podría ampliarse incorporando nuevos indicadores relacionados con la cobertura del tratamiento, la calidad de la atención o los resultados en los lactantes.
En su opinión, avanzar en la monitorización de la salud mental perinatal requiere una actuación coordinada entre gobiernos, organismos internacionales, investigadores y sociedad civil para integrar plenamente la salud mental en las estrategias de salud materna y garantizar que las mujeres reciban una atención integral durante el embarazo y el periodo posparto. Como concluyen los autores de la propuesta, no puede haber salud materna sin salud mental, y establecer sistemas globales de seguimiento constituye un paso fundamental para mejorar los resultados en mujeres, recién nacidos y familias.
Fuente.
Palestra, F., Dua, T., McNab, S., Layton, E., Kennedy, E.C., Homer, C.S.E., Fisher, J., Honikman, S., Hill, Z., Moran, A.C., Chowdhary, N. & Salisbury, T.T. (2026). No maternal health without perinatal mental health: a framework for standardized indicators. Frontiers in Global Women’s Health, 7:1860039. doi: 10.3389/fgwh.2026.1860039
