La salud mental se deteriora de forma significativa a medida que aumenta el tamaño de la ciudad, y las grandes urbes españolas concentran los peores indicadores de todo el país. Esta es una de las principales conclusiones del análisis presentado por la Fundación Foro NESI, elaborado a partir de los datos de la encuesta EINSFOESSA 2024, de la Fundación FOESSA, realizada a 12.289 hogares en el marco del IX Informe FOESSA sobre integración y necesidades sociales en España.
Según advierte NESI en su informe, los trastornos de salud mental se duplican en las grandes ciudades respecto a las ciudades pequeñas y al medio rural. Este hallazgo, situado en el núcleo de su estudio, cuestiona de raíz la narrativa tradicional que vincula el “éxito” con la vida urbana. De acuerdo con su documento, las condiciones propias de las grandes urbes —el estrés, el ritmo acelerado, los problemas de conciliación, la soledad no deseada y las dificultades habitacionales, entre otros factores— están dañando uno de los aspectos más importantes de la vida de las personas: su salud.

El informe “Salud mental y territorio. Diferencias entre la España Abarrotada, la Olvidada y la Vaciada” (2025), analiza de manera sistemática la relación entre el tamaño de las poblaciones y los problemas de salud mental en España. Sus autores explican que el trabajo nace con un objetivo explícito: comprender cómo el territorio -entendido no solo como espacio físico sino también como entramado social, económico y ambiental-, influye en la salud psicológica y social de las personas.
El estudio parte de la clasificación socioterritorial desarrollada por Foro NESI, que distingue tres grandes realidades. Por un lado, la llamada España Abarrotada, formada por megaurbes (Madrid y Barcelona) y grandes ciudades de más de 500.000 habitantes, cuyo diseño y densidad generan problemáticas vinculadas a la vivienda, la contaminación y un estilo de vida acelerado. En segundo lugar, la España Olvidada, compuesta por ciudades medias y pequeñas —desde las de segundo y tercer orden hasta municipios entre 10.000 y 50.000 habitantes—, sobre las que apenas existe atención pública, pese a que representan una parte significativa de la población española.
Finalmente, la España Vaciada corresponde al medio rural, integrado por pequeños municipios de menos de 10.000 habitantes, territorios que afrontan procesos de despoblación y dificultades asociadas, pero que preservan condiciones de vida distintas, especialmente, en términos de relaciones personales y redes comunitarias. Esta clasificación permite examinar si el entorno condiciona la probabilidad de sufrir problemas psicológicos, una variable que ha sido escasamente explorada pese al aumento generalizado de los problemas de salud mental en el país.
Contexto: la salud mental como problema creciente en España.
El informe recuerda que, según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2023, un 34% de la población española presenta algún tipo de problema de salud mental, un porcentaje que ha aumentado desde el 29% registrado en el periodo 2020-2021. Aunque las causas de este incremento son diversas, NESI subraya que la relación entre salud mental y tamaño poblacional ha recibido poca atención empírica.
En este sentido, el documento cita estudios previos como el de Jiménez Boraita et al. (2022), centrado en población joven, cuyos resultados muestran que el riesgo de desarrollar problemas de salud mental y psicológicos es mayor en zonas urbanas y que estos problemas están influidos tanto por factores físicos —contaminación, densidad, entorno construido o tipo de vivienda— como por factores sociales —estrés, aislamiento social o ritmo de vida— menos favorables en las áreas urbanas. Esta coincidencia entre investigaciones previas y el análisis territorial de FOESSA permitió a NESI formular una hipótesis central: el lugar en el que viven las personas y, específicamente, el tamaño de la población, influye en la probabilidad de que desarrollen problemas de salud mental.
Hipótesis del informe: vivir en una gran ciudad aumenta la probabilidad de desarrollar problemas de salud mental.
La hipótesis formulada por la Fundación Foro NESI es clara: el tamaño de la población en la que se reside influye en la probabilidad de desarrollar problemas de salud mental.
El documento explica que esta hipótesis se fundamenta en la manera en que el territorio condiciona aspectos esenciales de la vida cotidiana: la calidad y cantidad de las relaciones personales, la disponibilidad de redes de cuidados, el grado de salud ambiental, la existencia de espacios verdes y zonas de encuentro, los niveles de estrés laboral, el acceso a una vivienda digna, la capacidad de conciliación, el tiempo disponible para el ocio y las relaciones, y el tiempo que se dedica a desplazamientos no deseados, especialmente los laborales.
NESI advierte de que estos factores tienden a empeorar conforme aumenta el tamaño del lugar en el que se vive. En las ciudades mayores se observan niveles más elevados de estrés, mayor contaminación del aire y acústica, más dificultades para acceder a viviendas dignas, tiempos de transporte más prolongados, menos oportunidades para mantener relaciones personales de calidad y un incremento de las situaciones de soledad no deseada. Aunque las grandes ciudades pueden ofrecer más oportunidades laborales o una mayor oferta cultural, el estudio concluye que sus problemáticas específicas aumentan la probabilidad de presentar problemas de salud mental.
Datos clave: cómo cambia la salud mental según el tamaño del territorio.
El análisis territorial elaborado a partir de la encuesta FOESSA se estructura en tres dimensiones fundamentales: la percepción subjetiva de salud mental, los trastornos de salud mental diagnosticados en el momento actual y los trastornos diagnosticados en algún momento de la vida. Además, el informe examina la dimensión física y social de la salud, siguiendo la definición amplia de la OMS como estado de bienestar físico, mental y social.
La salud física: sin diferencias relevantes entre territorios.
Antes de centrarse en la salud mental, el estudio analiza la percepción de la salud física. Los resultados muestran que no existen diferencias relevantes entre territorios. En los pequeños municipios, el 78% de la población considera que su estado de salud física es muy o bastante bueno, porcentaje similar al registrado en ciudades de segundo y tercer orden, mientras que en las grandes ciudades desciende ligeramente hasta el 74%. Esta estabilidad contrasta con las diferencias observadas en la salud mental y refuerza la hipótesis de que el territorio influye especialmente en el bienestar psicológico y social.
1. Percepción subjetiva de la salud mental
En relación con la percepción subjetiva, el informe muestra que la valoración negativa —es decir, la percepción de salud mental muy mala, bastante mala o regular— es significativamente superior en los territorios más poblados. En las grandes ciudades esta percepción negativa alcanza el 19%, seguida del 16% en las ciudades globales (Madrid y Barcelona), mientras que en las ciudades pequeñas y en los pequeños municipios se sitúa en el 11%. El informe resume este hallazgo de manera inequívoca: la percepción negativa sobre la salud mental casi se duplica en los grandes territorios respecto a los más pequeños.
2. Trastornos de salud mental diagnosticados en la actualidad
La segunda dimensión confirma la tendencia. El 13% de la población que vive en grandes ciudades declara tener en la actualidad un diagnóstico de trastorno de salud mental, mientras que en las ciudades globales la cifra es del 7% y en el resto de territorios del 6%. El estudio concluye de forma directa que en las grandes ciudades existen más casos de trastornos de salud mental diagnosticados que en el resto del país.
3. Trastornos de salud mental diagnosticados a lo largo de la vida
El análisis de los diagnósticos realizados en algún momento de la vida vuelve a situar a las grandes ciudades en la posición más desfavorable. En estos territorios, un 18% de la población afirma haber sido diagnosticada en algún momento con un trastorno de salud mental. En las ciudades globales el porcentaje es del 12%, mientras que en las ciudades pequeñas y en los pequeños municipios se sitúa en el 8% y el 9%, respectivamente. El informe sintetiza el resultado con claridad: la problemática de la salud mental se duplica en las grandes ciudades frente a las ciudades pequeñas y al medio rural.
Dimensión social: a mayor población, menos relaciones personales.
A esta dimensión psicológica se suma el análisis del bienestar social. El informe muestra que las relaciones personales —con miembros del hogar, familiares, amigos y vecinos— son notablemente menos frecuentes en los territorios más poblados. Las relaciones vecinales “nulas o escasas” afectan al 28% de las personas en Madrid y Barcelona, frente al 9% en los pequeños municipios. De forma similar, las relaciones con familiares y amigos también son menos frecuentes en las grandes áreas urbanas.
El estudio interpreta esta reducción del capital relacional como un indicador de deterioro del bienestar social, estrechamente vinculado al empeoramiento de la salud mental. En síntesis, el bienestar social disminuye conforme crece el tamaño de la ciudad.
Una aparente divergencia que responde a enfoques analíticos distintos.
No obstante, conviene matizar los resultados de este informe a la luz de otras fuentes oficiales. La última estadística de defunciones por causa de muerte publicada en 2025, por el Instituto Nacional de Estadística (INE), muestra que las tasas de suicidio por 100.000 habitantes son, en términos relativos, más elevadas en municipios pequeños que en grandes ciudades. Esta aparente divergencia no invalidaría el análisis presente, ya que se trata de indicadores distintos y de diseños metodológicos diferentes.
Así, mientras el estudio basado en la encuesta EINSFOESSA 2024 analiza la prevalencia de problemas de salud mental percibidos o diagnosticados en la población según el tamaño del territorio, las estadísticas del INE registran fallecimientos por una causa específica. El suicidio, aunque estrechamente vinculado a la salud mental, constituye un fenómeno complejo en el que influyen múltiples factores —como el acceso a recursos sanitarios, el aislamiento social, las variables sociodemográficas o la disponibilidad de apoyo comunitario, entre otros muchos—, que no se capturan directamente en un análisis de prevalencia de trastornos psicológicos. Por ello, dado que ambos estudios responden a lógicas analíticas distintas y presentan diferencias metodológicas, deberían interpretarse como aproximaciones complementarias a una realidad compleja, evitando considerarlos conclusiones contradictorias.
Conclusión del informe: la salud mental exige un nuevo modelo territorial.
El documento finaliza planteando que la evidencia obliga a repensar las políticas públicas. Las grandes ciudades concentran los peores indicadores en todas las dimensiones analizadas: percepción negativa de la salud mental, diagnósticos actuales y diagnósticos a lo largo de la vida.
Esta realidad cuestiona el mito de que el progreso y las mejores oportunidades se encuentran siempre en las grandes urbes, ya que las condiciones de vida en ellas podrían estar dañando uno de los elementos más importantes para el bienestar: la salud mental.
Por ello, la Fundación Foro NESI propone dos líneas estratégicas fundamentales. La primera consiste en avanzar hacia un equilibrio territorial que contribuya a vertebrar el país y a reducir las desigualdades propias de la España Abarrotada, la España Olvidada y la España Vaciada. La segunda plantea impulsar una descentralización económica y laboral que permita a las personas trasladarse, si así lo desean, a territorios más pequeños donde las condiciones sociales y de salud mental sean más favorables.
La conclusión es clara: el territorio importa, y mucho, en la salud mental de la ciudadanía. Vivir en una gran ciudad implica una mayor probabilidad de sufrir problemas psicológicos, tanto actuales como pasados. La salud mental no es únicamente una cuestión individual, sino que está profundamente condicionada por factores estructurales ligados al lugar donde se vive. El estudio abre así un debate imprescindible sobre el modelo de organización territorial en España y sobre el papel que deben desempeñar las políticas públicas para proteger la salud mental de la población.
Se puede acceder al estudio desde la página web de Foro NESI o bien directamente aquí.
