El 18,2% de la población española ha necesitado consultar a un profesional sanitario en los últimos doce meses por un problema de salud mental o por un malestar psicológico o emocional. Entre quienes recibieron atención en la sanidad pública, el 43,1% fueron atendidos principalmente por su médico de familia, el 31% por un/a profesional de psiquiatría y el 16,9% por un/a profesional de la psicología. Además, algo más de la mitad (52,5%) de las personas atendidas en el sistema público valoran positivamente la atención recibida en este ámbito. Así se desprende de los resultados de la primera oleada del Barómetro Sanitario 2026, una encuesta de opinión realizada por el Ministerio de Sanidad, en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
El Barómetro Sanitario es una encuesta anual que el Ministerio de Sanidad realiza desde 1993 para conocer la opinión de la ciudadanía sobre el funcionamiento del sistema sanitario público y la utilización de sus servicios. La encuesta anual está compuesta por alrededor de 7.800 entrevistas a personas de 18 y más años de todas las provincias españolas. Esta primera oleada se llevó a cabo entre finales de marzo y comienzos de abril de 2026, con 2.602 entrevistas, por lo que sus resultados deben interpretarse como provisionales hasta que se complete el conjunto del trabajo de campo previsto para este año. El informe analiza, entre otros aspectos, la utilización y valoración de los distintos niveles asistenciales, la accesibilidad al sistema sanitario, la salud mental, el uso de tecnologías sanitarias y, por primera vez, la alfabetización sanitaria y la percepción ciudadana sobre la inteligencia artificial aplicada a la salud.

Valoración general: confianza sostenida en el sistema sanitario público.
El 53,5% de la población considera que el sistema sanitario público español funciona bien o bastante bien. En concreto, un 12,44% opina que funciona bastante bien y un 41,11% considera que funciona bien, aunque necesita algunos cambios. Frente a ello, un 24,95% estima que, aunque algunas cosas funcionan, serían necesarios cambios fundamentales, mientras que un 20,28% cree que el sistema sanitario requiere cambios profundos.
La satisfacción media con el funcionamiento del sistema sanitario público alcanza los 6,16 puntos sobre 10. Los servicios mejor valorados por la ciudadanía son las urgencias del 061/112 (7,38 puntos) y la atención a pacientes ingresados en hospitales públicos (7,13 puntos), mientras que las consultas de atención especializada y las urgencias hospitalarias reciben las puntuaciones más bajas entre los distintos niveles asistenciales. Asimismo, el 22,4% de las personas entrevistadas dispone de un seguro médico privado contratado por ellas mismas o por algún miembro de su familia y un 7,1% cuenta con un seguro facilitado por su empresa. Aun así, el 60,7% considera que, ante un problema de salud grave, la sanidad pública podría proporcionar un mejor tratamiento.
La experiencia directa mejora la percepción del sistema.
La atención primaria continúa siendo la principal puerta de entrada al Sistema Nacional de Salud. El 83,9% de la población adulta acudió a un médico de atención primaria durante el último año y, de estas personas, el 94,7% fue atendido en la sanidad pública. Entre quienes utilizaron este nivel asistencial, el 84% valora positivamente la atención recibida. Los aspectos mejor puntuados vuelven a ser la confianza y seguridad transmitidas por el personal de enfermería (8,16 puntos sobre 10) y por el personal médico (7,98 puntos).
En cuanto al acceso, el 21,8% de las personas usuarias fueron atendidas el mismo día o al siguiente de solicitar cita con su médico de familia. Sin embargo, el 71,2% tuvo que esperar más de un día porque no había disponibilidad antes, con una espera media de 10,27 días.
Respecto a la atención especializada, el 57,4% de la población consultó a un especialista hospitalario en los últimos doce meses y, en el 81,7% de los casos, la atención tuvo lugar en la sanidad pública. El 81,9% de las personas usuarias valora positivamente este servicio, destacando, especialmente, la información recibida sobre su problema de salud y la confianza y seguridad transmitidas por el personal médico.
El 18,2% de la población revela que ha necesitado atención en salud mental durante el último año.
Uno de los apartados más relevantes del Barómetro vuelve a ser el dedicado a la salud mental. Según los datos recogidos, el 18,2% de la población afirma haber necesitado consultar a un profesional sanitario durante el último año por un problema de salud mental o por un malestar psicológico o emocional.
Entre quienes buscaron atención, el 59,6% fueron atendidos, principalmente, a través de la sanidad pública, el 6,6% mediante un seguro médico privado y el 23,8% recurrió directamente a un profesional privado mediante pago directo.
En el sistema público, la atención se distribuyó, sobre todo, entre los médicos y médicas de familia, que atendieron al 43,1% de estas personas; los y las psiquiatras, con un 31%; y los psicólogos y psicólogas, con un 16,9%. El 52,5% de quienes recibieron atención en la sanidad pública valoran positivamente la asistencia recibida.
Experiencia asistencial y tiempos de espera en la atención a la salud mental.
En cuanto a la experiencia asistencial, entre las personas cuya última atención en salud mental fue prestada por un especialista de la sanidad pública, el 87,3% afirma que tuvo la oportunidad de hacer preguntas o plantear preocupaciones, el 84,5% señala que las explicaciones fueron fáciles de entender, el 70,1% considera que se le dedicó suficiente tiempo y el 68,6% manifiesta que pudo participar en las decisiones sobre su problema de salud y su tratamiento tanto como hubiera deseado.
En relación con los tiempos de espera en salud mental, entre las personas derivadas desde Atención Primaria a un especialista de la sanidad pública por un problema de salud mental, el tiempo medio transcurrido hasta la primera consulta fue de 90,1 días. Asimismo, entre quienes ya estaban siendo atendidos por un especialista y acudieron a una consulta de seguimiento, el intervalo medio entre ambas consultas fue de 147,7 días. Estos datos corresponden a las personas entrevistadas que respondieron a estas preguntas específicas del Barómetro.
Hospitalización y urgencias: los servicios mejor valorados.
El 13,5% de la población afirma haber estado ingresada en un hospital durante el último año, en el 82,3% de los casos, en un hospital público. Casi la mitad de los ingresos (49,4%) se programaron para cirugía o pruebas diagnósticas, el 45,8% respondieron a una enfermedad o problema de salud urgente y el 4,4% estuvieron relacionados con un parto.
La hospitalización constituye el servicio mejor valorado del sistema sanitario público: el 88,3% de las personas usuarias califican positivamente la atención recibida durante el ingreso. Los cuidados proporcionados por el personal de enfermería (8,45 puntos) y por el personal médico (8,41 puntos) obtienen las mejores puntuaciones.
Por su parte, el 53,1% de la población acudió a algún servicio de urgencias durante los últimos doce meses, en el 93% de los casos, la atención se prestó en la sanidad pública. Los dispositivos de urgencias hospitalarias concentran el 54,5% de la demanda, seguidos de las urgencias de atención primaria (40,2%) y los servicios 061/112 (4,7%). En conjunto, el 74,2% de las personas usuarias valoran positivamente la atención recibida en estos servicios.
Accesibilidad y listas de espera: persisten las dificultades.
El informe también pone de manifiesto diversas barreras de acceso a la atención sanitaria. El 22,8% de la población refiere haber tenido problemas para consultar con su médico de familia de la sanidad pública durante el último año y, de estas personas, el 51,7% terminó recurriendo a un servicio de urgencias. Además, el 6,1% afirma haber dejado de tomar algún medicamento prescrito por no poder permitírselo por motivos económicos.
En cuanto a la coordinación asistencial, el 53,4% tiene una opinión positiva sobre la coordinación entre atención primaria, atención especializada y hospitales. Sin embargo, para un 38,3%, el problema de las listas de espera ha empeorado, frente al 43,1% que cree que continúa igual y solo un 10% que opina que ha mejorado. El informe también refleja que la mayoría de la población considera poco o nada aceptables los tiempos de espera, especialmente, para consultas con especialistas y para la realización de pruebas diagnósticas.
Tecnologías digitales, alfabetización sanitaria e inteligencia artificial.
El uso de herramientas digitales continúa avanzando en el sistema sanitario. El 39,5% de la población ha accedido alguna vez a su historia clínica electrónica de la sanidad pública y el 63,1% sabe que puede retirar medicamentos prescritos por la sanidad pública fuera de su comunidad autónoma mediante la receta electrónica interoperable. Asimismo, el 41,9% conoce que los y las profesionales de la salud pueden consultar electrónicamente informes clínicos generados en otras comunidades autónomas cuando es necesario atender a un paciente.
Como novedad, el Barómetro incorpora un apartado sobre alfabetización sanitaria. Los resultados muestran que el 94,4% considera fácil o muy fácil seguir las recomendaciones de los profesionales sanitarios y el 86,3% afirma que le resulta sencillo encontrar información sobre estilos de vida saludables. No obstante, la salud mental aparece como uno de los ámbitos donde mayores dificultades encuentra la población: el 48,8% declara que le resulta difícil encontrar información sobre este tema.
Asimismo, por primera vez se analiza la percepción ciudadana sobre la inteligencia artificial aplicada a la sanidad. El 61,3% de la población ha oído hablar de estas herramientas, si bien el estudio pone de manifiesto un elevado grado de incomodidad cuando la IA sustituye la interacción directa con los profesionales sanitarios. En concreto, un 48,1% se declara totalmente incómodo con la posibilidad de hablar con una IA durante una consulta médica y el 41,1% con que sea un asistente virtual quien realice el seguimiento de una enfermedad. En cambio, existe una mayor aceptación cuando estas tecnologías se utilizan como apoyo técnico, por ejemplo, para la interpretación de radiografías o la cirugía robótica.
Se puede acceder a los datos del Barómetro Sanitario en la página web del Ministerio de Sanidad o bien directamente aquí.
