Salud mental y autocuidado en el ejercicio de la psicología
28 May 2026
Contenido elaborado por Jóvenes Profesionales de la Psicología (División Académica – SEP)

El ejercicio de la psicología implica una exposición constante a demandas cognitivas y emocionales intensas, lo que sitúa a los y las profesionales en una posición de vulnerabilidad frente a riesgos como el burnout, el estrés traumático secundario y el desgaste por compasión (Wise et al., 2012; Rupert & Dorociak, 2019). En este contexto, el autocuidado no puede considerarse opcional, sino un requisito esencial para un ejercicio ético y una atención de calidad.

El autocuidado como regulador de la salud mental.

El autocuidado engloba acciones intencionales dirigidas a preservar el bienestar físico y psicológico. Su valor radica en su función preventiva, ya que permite reducir el impacto acumulativo del estrés inherente a la práctica profesional (Rupert & Dorociak, 2019).

Lejos de limitarse al descanso, implica una gestión activa del propio estado emocional y del entorno laboral. Entre sus dimensiones principales se encuentran el apoyo entre colegas, la formación continua, el equilibrio entre vida personal y profesional, la autoobservación y la organización del trabajo (Dorociak et al., 2017). En particular, el equilibrio vital y la conciencia emocional se asocian con mayor satisfacción profesional y menor agotamiento.

Fuente: magnific.com. Autoría: atlascompany. Descarga: 11/05/26.
Vulnerabilidad en los primeros años.

Los primeros años tras la titulación constituyen una etapa especialmente crítica, caracterizada por mayores niveles de agotamiento emocional y menor percepción de eficacia profesional, así como una disposición de menos recursos (Dorociak et al., 2017). Esta situación responde tanto a la falta de experiencia como a factores estructurales tales como: presión económica, construcción de la identidad profesional y exposición a casos complejos con redes de apoyo limitadas (Carter & Barnett, 2014).

Además, existe una paradoja relevante: los y las profesionales que más necesitan apoyo suelen disponer de menos oportunidades de supervisión y desarrollo, aunque la tendencia apunta a conseguir mayor bienestar profesional en etapas posteriores (Dorociak et al., 2017).

Barreras para el autocuidado.

A pesar de su importancia, el autocuidado enfrenta obstáculos significativos. Entre ellos destaca el estigma profesional, que promueve ideas como la autosuficiencia emocional para gestionar los propios problemas, o interpretar la búsqueda de ayuda como falta de competencia, dificultando de esta manera la búsqueda de ayuda profesional. A esto se suman preocupaciones sobre la confidencialidad por dar a conocer situaciones personales y profesionales, y las posibles consecuencias que esto pueda generar en la reputación profesional (Crisp & Bartels, 2025).

Estas barreras no son solo individuales; también existen limitaciones institucionales que dificultan la implementación de prácticas de cuidado, contribuyendo a la normalización de altos niveles de estrés.

Estrategias para promover la salud mental del profesional.

Algunos de los consejos que se pueden tomar para mejorar el autocuidado son:

  • Construir redes de apoyo profesional

El ejercicio clínico no debería realizarse en aislamiento. Contar con el apoyo de otros/as profesionales de la psicología, así como mentores y espacios de consulta profesional, permite compartir la carga emocional y enriquecer la toma de decisiones y toma de perspectiva sobre la gestión de las demandas del día a día (Carter & Barnett, 2014).

  • Cuidar los hábitos básicos y la salud emocional

Aspectos como el cuidado de hábitos básicos de forma saludable como el descanso y la buena alimentación, tienen un impacto directo en la capacidad de afrontamiento del estrés. Asimismo, incluir prácticas como el mindfulness o técnicas de gestión del estrés puede facilitar una relación más flexible y menos reactiva con las experiencias emocionales difíciles, así como una mejora de la salud emocional (Rupert & Dorociak, 2019; wise et al., 2012).

  • Establecer límites claros

La desconexión fuera del horario laboral es fundamental. Reducir la presión por estar constantemente disponible contribuye a una mejor recuperación psicológica y a mantener el equilibrio entre la vida personal y profesional.


Referencias.

Carter, L. A., & Barnett, J. E. (2014). Self-care for clinicians in training: A guide to psychological wellness for graduate students in psychology. Oxford University Press.

Crisp, D., & Bartels, M. (2025). Barriers to self-care and seeking help among mental health professionals and trainees: A systematic review. Clinical Psychology: Science and Practice, 32(4), 375–387. https://doi.org/10.1037/cps0000285

Dorociak, K. E., Rupert, P. A., & Zahniser, E. (2017). Work life, well-being, and self-care across the professional lifespan of psychologists. Professional Psychology: Research and Practice, 48(6), 429–437. https://doi.org/10.1037/pro0000160.

Rupert, P. A., & Dorociak, K. E. (2019). Self-care, stress, and well-being among practicing psychologists. Professional Psychology: Research and Practice, 50(5), 343–350. https://doi.org/10.1037/pro0000251

Wise, EH, Hersh, MA, & Gibson, CM (2012). Ethics, self-care and well-being for psychologists: Reenvisioning the stress-distress continuum. Professional Psychology: Research and Practice, 43(5), 487–494. https://doi.org/10.1037/a0029446

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