El estado de salud de la población española presenta una evolución desfavorable en diversos indicadores, marcada por el aumento de las enfermedades crónicas, los cuadros depresivos y la obesidad, mientras que el consumo diario de tabaco mantiene su tendencia descendente. Esta evolución evidencia cambios relevantes en la salud física y mental de la población y plantea importantes desafíos para la planificación y la atención sanitaria.
Así se desprende de la Encuesta de Salud de España (ESdE) 2025, cuyos principales resultados han sido publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La ESdE 2025 es una operación estadística, resultado de la convergencia de la Encuesta Nacional de Salud y la Encuesta Europea de Salud de España, cuyo objetivo es proporcionar información comparable sobre el estado de salud de la población, las enfermedades crónicas, la salud mental, el uso de los servicios sanitarios y los principales factores determinantes de la salud.
La recogida de información se desarrolla entre abril de 2025 y marzo de 2026, con la participación de, aproximadamente, 21.000 hogares. Los resultados, correspondientes a 2025, se ponderan para garantizar su representatividad nacional y autonómica y permitir la planificación y evaluación de las actuaciones sanitarias.

Empeora la percepción del estado de salud, especialmente, entre las mujeres.
Uno de los resultados más destacados es el descenso de la valoración positiva del estado de salud. En 2025, el 68,3% de la población española considera que su salud es buena o muy buena, frente al 74,1% de 2023, lo que representa una disminución de 5,8 puntos porcentuales.
Esta percepción presenta diferencias por sexo: mientras que el 73,6% de los hombres valora positivamente su salud, entre las mujeres el porcentaje se reduce al 63,1%. Además, el deterioro de la percepción resulta más acusado entre las mujeres, con una reducción de 7,1 puntos respecto a 2023, frente a los 4,4 puntos registrados entre los hombres.
Por grupos de edad, la valoración positiva disminuye prácticamente en todos los segmentos de población, excepto entre las personas de 85 y más años.
Dos de cada tres personas de 15 y más años presentan alguna enfermedad crónica.
La prevalencia de enfermedades y problemas de salud crónicos también registra un incremento: en 2025, el 66,2% de la población de 15 y más años declara presentar alguna enfermedad o problema de salud crónico, 8,5 puntos porcentuales más que en 2023. La proporción es superior entre las mujeres (70,9%) en comparación con los hombres (61,4%).
Entre las enfermedades y problemas crónicos más frecuentes destacan el colesterol alto (21,1%), la tensión arterial elevada (20,0%), el dolor de espalda crónico lumbar (17,8%), la alergia crónica (17,7%) y la artrosis (16,5%).
Los mayores incrementos respecto a 2023 corresponden a la alergia crónica, con 5,3 puntos porcentuales más; el colesterol alto, con un aumento de 3,1 puntos; y los problemas del periodo menopáusico, que crecen 2,3 puntos.
En el caso de los niños y las niñas menores de 15 años, los problemas crónicos más frecuentes son la alergia crónica (9,6%), el asma (4,6%) y los trastornos de la conducta (3,5%), un indicador especialmente relevante desde la perspectiva de la salud psicológica infantil.
Los cuadros depresivos aumentan y afectan al 16,2% de la población de 15 y más años.
En relación con la salud mental, la encuesta revela un incremento de la prevalencia de cuadros depresivos activos en España. Concretamente, el 16,2% de la población de 15 y más años presenta un cuadro depresivo durante las dos semanas anteriores a la entrevista, lo que supone un aumento de 1,6 puntos porcentuales respecto a 2023, cuando este porcentaje se situaba en el 14,6%.
No obstante, el análisis de la gravedad de la sintomatología muestra una evolución diferenciada. Según los datos del INE, los cuadros depresivos severos afectan al 7,2% de la población, lo que representa casi la mitad de los casos identificados. Esta proporción disminuye 0,8 puntos porcentuales respecto a 2023. Por el contrario, los otros cuadros depresivos aumentan 2,5 puntos porcentuales, lo que explica el incremento global de la prevalencia.
Esta tendencia, caracterizada por un descenso de los cuadros severos y un aumento de los restantes cuadros depresivos, se observa en todos los grupos de edad analizados.
La sintomatología depresiva presenta diferencias importantes según la edad.
Los resultados de la encuesta permiten identificar diferencias relevantes en la distribución de los cuadros depresivos por grupos de edad.
En cuanto a la sintomatología depresiva severa, se observa la siguiente evolución entre 2023 y 2025:
- Personas de 15 a 24 años: la prevalencia disminuye del 5,9% al 5,0%.
- Personas de 25 a 64 años: desciende del 7,5% al 7,1%.
- Personas de 65 y más años: se reduce del 10,5% al 8,4%.
Estos datos muestran que, aunque la prevalencia de cuadros depresivos severos disminuye en los tres grupos, continúa siendo más elevada entre las personas de mayor edad.
La evolución resulta diferente cuando se analizan los otros cuadros depresivos, cuya prevalencia aumenta en todos los segmentos de población, siendo mayor entre las personas de 65 y más años:
- De 15 a 24 años: pasa del 4,5% en 2023 al 7,2% en 2025.
- De 25 a 64 años: aumenta del 6,2% al 8,4%.
- De 65 y más años: se incrementa del 9,0% al 12,2%.
En conjunto, estos resultados sugieren una evolución diferente de los cuadros depresivos según su gravedad, con un descenso de los más severos y un aumento de los restantes en todos los grupos de edad analizados.
Conviene señalar que los indicadores recogidos corresponden a cuadros depresivos identificados mediante la encuesta durante las dos semanas anteriores a la entrevista, por lo que no deben interpretarse directamente como cifras de diagnósticos clínicos de depresión.
Aumenta el uso de los servicios sanitarios.
La encuesta también refleja un incremento en el uso de los servicios sanitarios.
En las cuatro semanas anteriores a la entrevista, el 26,5% de la población de 15 y más años consulta a un médico de familia, frente al 22,6% en 2023. Por su parte, el porcentaje de personas que acude a un especialista aumenta del 14,1% al 17,8%. Entre los y las menores de 15 años, las consultas pediátricas pasan del 23,5% al 27,2%, mientras que las visitas a especialistas se incrementan del 8,2% al 12,0%. También aumentan las visitas a los servicios de urgencias, que pasan del 23,0% al 32,1%, así como las hospitalizaciones, del 6,8% al 7,8%.
En relación con el consumo de medicamentos, el 57,4% de las personas de 15 y más años declara haber tomado algún medicamento recetado por un médico durante las dos semanas anteriores a la entrevista, un porcentaje que alcanza el 64,3% entre las mujeres y el 50,2% entre los hombres. Asimismo, el 22,1% reconoce haber consumido medicamentos no recetados.
La encuesta no desglosa, en esta presentación de resultados, qué proporción de estas consultas o consumos farmacológicos correspondería específicamente a problemas de salud mental.
La obesidad aumenta y afecta al 17,2% de la población adulta.
Otro de los indicadores que experimenta una evolución desfavorable es la obesidad. En 2025, el 17,2% de las personas de 18 y más años presenta obesidad, frente al 15,2% registrado en 2023, lo que supone un incremento de dos puntos porcentuales.
Si se consideran conjuntamente la obesidad y el sobrepeso, más de la mitad de la población adulta (54,4%) presenta un peso por encima del considerado normal. Esta proporción es superior entre los hombres (61,4%) que entre las mujeres (47,6%). Entre los niños, niñas y adolescentes de 2 a 17 años, el 25,4% presenta sobrepeso u obesidad. Concretamente, el 7,6% presenta obesidad y el 17,8% sobrepeso.
Las diferencias territoriales también son significativas. Canarias (21,8%), Castilla-La Mancha (20,8%) y la Región de Murcia (18,9%) registran las mayores prevalencias de obesidad entre la población adulta. En menores de 18 años, los porcentajes más elevados corresponden a Andalucía (12,4%), Canarias (9,5%) y Ceuta (9,0%).

Disminuye el consumo diario de tabaco, aunque persisten diferencias por sexo y edad.
Frente al incremento de otros problemas de salud, el tabaquismo mantiene una evolución descendente. En 2025, el 15,4% de la población de 15 y más años declara fumar diariamente,1,2 puntos porcentuales menos que en 2023. Por su parte, el 2,8% afirma fumar ocasionalmente, el 25,4% se identifica como exfumador y el 56,3% señala que nunca ha fumado.
El consumo diario continúa siendo más frecuente entre los hombres (18,4%) que entre las mujeres (12,6%), una diferencia que se mantiene en todos los grupos de edad. Los mayores porcentajes de fumadores diarios se registran entre los hombres de 35 a 44 años (24,6%) y entre las mujeres de 55 a 64 años (18,9%).
En cuanto a otros productos, el 1,4% de la población de 15 y más años utiliza cigarrillos electrónicos, mientras que el 1,6% consume productos de tabaco calentado. Los porcentajes más elevados se encuentran entre los y las jóvenes de 15 a 24 años, con un 2,8% y un 3,8%, respectivamente.
Entre quienes utilizan cigarrillos electrónicos, el 45,5% lo hace diariamente, proporción que alcanza el 40,0% entre los consumidores de productos de tabaco calentado.
Aumenta el consumo intensivo de alcohol.
La evolución del consumo de alcohol presenta resultados diferentes a los observados en el tabaquismo.
Según el INE, el 35,1% de la población de 15 y más años consume alcohol semanalmente, con diferencias destacadas entre los hombres (45,7%) y las mujeres (25,1%). El consumo diario se sitúa en el 8,9% de la población, alcanzando el 13,9% entre los hombres y el 4,2% entre las mujeres.
Especialmente relevante es el incremento del consumo intensivo de alcohol. En 2025, el 10,2% de la población declara haber consumido alcohol de manera intensiva al menos una vez al mes, lo que representa un aumento de 2,4 puntos porcentuales respecto a 2023. La encuesta define este patrón de consumo como la ingesta, en un intervalo de cuatro a seis horas, de más de seis unidades de bebida estándar en hombres (60 gramos de alcohol puro) y más de cinco unidades en mujeres (50 gramos).
Este comportamiento es más frecuente entre los hombres (13,9%) que entre las mujeres (6,7%). Por comunidades autónomas, los porcentajes más elevados de consumo intensivo mensual se registran en Navarra (14,3%), País Vasco (13,2%) e Illes Balears (13,2%).
Las limitaciones funcionales y las necesidades de apoyo aumentan con la edad.
La encuesta también analiza las dificultades para realizar actividades básicas de la vida diaria, un aspecto importante para valorar las necesidades de apoyo y la autonomía personal. En este sentido, el 17,0% de las personas de 55 y más años manifiesta tener dificultades para realizar actividades como alimentarse, vestirse, asearse, sentarse o levantarse. Estas dificultades aumentan considerablemente con la edad. Entre las personas de 85 y más años afectan al 61,8% de las mujeres y al 41,9% de los hombres.
Las actividades que presentan mayores dificultades son sentarse o levantarse (12,7%), vestirse (11,2%) y asearse (10,7%).
Aunque el 69,5% de quienes presentan dificultades dispone de ayudas técnicas o personales, el 48,0% considera que necesita ayuda o más ayuda de la que recibe actualmente.
La importancia de incorporar la salud mental a la planificación sanitaria.
Los resultados de la Encuesta de Salud de España 2025 muestran una evolución desigual de los principales indicadores de salud. Mientras que el consumo diario de tabaco continúa descendiendo, aumentan las enfermedades crónicas, la obesidad y el consumo intensivo de alcohol, al tiempo que disminuye la proporción de personas que valoran positivamente su estado de salud.
Desde la perspectiva de la salud mental, destaca especialmente el incremento de los cuadros depresivos hasta afectar al 16,2% de la población de 15 y más años, aunque con una reducción de la sintomatología severa y un aumento de los restantes cuadros depresivos.
A ello se añade la presencia de trastornos de la conducta entre los principales problemas crónicos de salud infantil, así como las diferencias por edad observadas en la prevalencia de sintomatología depresiva.
En este contexto, los indicadores aportados por el INE constituyen una fuente de información relevante para identificar necesidades de salud de la población y orientar la planificación de los servicios sanitarios, incluyendo la prevención, la detección temprana de problemas psicológicos y el acceso a una atención adecuada.
La encuesta, que también contempla entre sus objetivos el análisis del apoyo y las relaciones sociales, permite disponer de datos representativos para evaluar la evolución de la salud de la población española. No obstante, su carácter observacional y el manejo de información autodeclarada por las personas entrevistadas impiden establecer relaciones causales entre los distintos indicadores o atribuir los cambios observados a factores específicos.
Para acceder a la Encuesta de Salud de España (ESdE) 2025 pincha aquí.
