El Ministerio de Sanidad y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) han publicado los resultados de la II Encuesta Nacional de Salud Sexual (ENSS), una investigación de ámbito estatal que actualiza, dieciséis años después de la primera edición realizada en 2009, el conocimiento sobre las actitudes, experiencias, comportamientos y estado de salud sexual de la población residente en España. La encuesta, realizada entre octubre y noviembre de 2025 sobre una muestra representativa de 9.009 personas de 16 años o más (4.615 hombres y 4.394 mujeres), aborda aspectos relacionados con la información y educación sexual, las experiencias sexuales, la diversidad sexual y de género, la prevención, las infecciones de transmisión sexual (ITS), el consumo de pornografía, la prostitución y el acceso a servicios de salud sexual.
Los resultados muestran una sociedad más abierta a la diversidad sexual que hace una década y media, con un amplio consenso en favor de la educación sexual y una elevada aceptación de las relaciones entre personas del mismo sexo. Sin embargo, el estudio también pone de manifiesto importantes retos relacionados con el consentimiento, la violencia sexual, la prevención de infecciones de transmisión sexual y determinadas creencias sobre las relaciones sexuales.
Más de tres cuartas partes de la población se muestran satisfechas con su vida sexual.
Según la encuesta, el 77,2% de la población afirma sentirse muy satisfecha o bastante satisfecha con su vida sexual actual. No obstante, esta cifra supone un descenso respecto al 85,8% registrado en la primera edición de la encuesta realizada en 2009. La proporción de personas satisfechas disminuye progresivamente con la edad y alcanza su nivel más bajo entre quienes tienen 75 años o más, grupo en el que únicamente el 51,3% declara estar bastante o muy satisfecho con su vida sexual.
Asimismo, la encuesta revela una menor identificación de la felicidad con la actividad sexual. En la actualidad, el 60,8% de la población se muestra poco o nada de acuerdo con la afirmación de que “sin una vida sexual activa no es posible ser feliz”, reflejando una visión más diversa y menos normativizada de la sexualidad.

Nueve de cada diez personas apoyan la educación sexual en la enseñanza obligatoria y señalan a la escuela como principal fuente de información.
Uno de los hallazgos más destacados del informe es el amplio apoyo social a la educación sexual en el sistema educativo. El 91,1% de las personas encuestadas considera que los centros educativos deberían impartir educación sexual durante la enseñanza obligatoria, incluyendo Primaria, ESO y Formación Profesional. Este respaldo es muy elevado en todos los grupos de edad y en ambos sexos.
Respecto a las fuentes de información sobre sexualidad, el ámbito educativo aparece como la principal referencia para el conjunto de la población, siendo mencionado por el 29,2% de las personas participantes. Le siguen la madre (26,5%), la propia experiencia vital (24,2%), el padre (18,6%), el grupo de amistades (14,3%, la lectura de libros, artículos, autoformación (14,0%) e Internet y las redes sociales (12,4%).
Se observan, además, diferencias por sexo. Entre los hombres, la principal fuente de información son los profesores y educadores (30,6%), mientras que entre las mujeres destaca la figura materna (29%).
Aunque el 65,6% considera que la información sobre sexualidad de la que dispone actualmente es buena o muy buena, esta valoración es ligeramente inferior a la registrada en 2009, cuando alcanzaba el 69,5%.
La sociedad española muestra una mayor aceptación de la diversidad sexual que hace 16 años.
La encuesta también refleja una mayor visibilidad de la diversidad sexual y de género. El 48,2% de la población se define como hombre, el 50,8% como mujer, el 0,7% como persona no binaria y el 0,2% de otra manera. Asimismo, un 0,3% se identifica como persona trans, transgénero o transexual.
En relación con la atracción sexual, el 87,5% de los hombres manifiesta sentirse atraído por mujeres y el 77,2% de las mujeres por hombres. Además, un 4,7% de los hombres declara sentirse atraído por otros hombres y un 1,5% de las mujeres por otras mujeres. La atracción hacia ambos sexos es referida por el 2,6% de los hombres y el 4,3% de las mujeres, mientras que un 2,5% de los hombres y un 4,3% de las mujeres señalan que el género no resulta determinante en su atracción.
Uno de los cambios más significativos respecto a 2009 es el aumento de la aceptación de las relaciones entre personas del mismo sexo. Actualmente, el 88,1% de la población considera que una relación entre dos mujeres o dos hombres es tan respetable como una relación heterosexual, frente al 41% registrado en la encuesta de 2009.
El 28,1% de las mujeres y el 12,8% de los hombres afirman haberse visto forzados en alguna ocasión en una relación sexual.
El informe dedica un apartado específico a las actitudes relacionadas con el consentimiento sexual y revela diferencias relevantes entre hombres y mujeres. Así, el 54,3% de los hombres se muestra bastante o muy de acuerdo con la afirmación de que, si se acepta tener un encuentro sexual, hay que llegar hasta el final si la otra persona quiere. Entre las mujeres, esta proporción desciende al 36,6%, mientras que el 60,5% de ellas se muestra poco o nada de acuerdo con esta idea. Los datos sugieren la persistencia de creencias y expectativas diferentes sobre el consentimiento dentro de las relaciones sexuales.
Un dato preocupante que se desprende de la encuesta es la existencia de experiencias de coerción sexual. El 28,1% de las mujeres afirma haberse visto forzada alguna vez a hacer algo que no quería en una relación sexual, frente al 12,8% de los hombres; en la mayoría de los casos, estos hechos se produjeron de forma ocasional. Por otro lado, el 13,6% de los hombres reconoce haber tenido alguna vez la sensación de obligar a su pareja a mantener prácticas sexuales que no deseaba, frente a un 5,4% de las mujeres.
Prevención insuficiente y baja realización de pruebas de VIH.
La prevención constituye otro de los aspectos que suscitan preocupación. La encuesta señala que el 75,2% de las personas no utilizó preservativo en su última relación sexual con penetración vaginal. Entre quienes no lo utilizaron, el motivo más frecuente fue mantener relaciones únicamente con la pareja (29,2%), seguido del uso de otros métodos anticonceptivos (21,6%) y de la percepción de no encontrarse en edad fértil (24,5%).
Los datos indican que, aproximadamente, una cuarta parte de la población utilizó preservativo en su última relación sexual, mientras que alrededor de la mitad recurrió a otros métodos anticonceptivos o de prevención del embarazo y otra cuarta parte no empleó ningún método de protección ni anticonceptivo.
Esta situación de falta de prevención se refleja también en la realización de pruebas diagnósticas. El 62,3% de la población nunca se ha realizado una prueba de VIH, una cifra que los responsables del estudio consideran relevante desde la perspectiva de la prevención y el diagnóstico precoz.
En la misma línea, el informe muestra que el 2,4% de las personas encuestadas recibió un diagnóstico de infección de transmisión sexual durante el último año. Entre las mujeres, la infección más frecuente fue el virus del papiloma humano (VPH), mientras que entre los hombres destacaron la gonorrea y las micosis.
El 11,4% de la población recurrió a servicios de salud sexual durante el último año, incluyendo los recursos de atención psicológica.
La encuesta incorpora también información sobre el uso de recursos sanitarios y sociosanitarios relacionados con la salud sexual. El 11,4% de la población acudió durante el último año a algún servicio relacionado con la salud sexual, ya fuera un centro sanitario, un centro de planificación familiar, una asociación o una ONG, con mayor frecuencia entre las mujeres y entre las personas de 20 a 34 años.
Entre quienes acudieron a estos servicios, los motivos más frecuentes fueron las revisiones ginecológicas (53,3%), la prevención, diagnóstico o tratamiento de otras infecciones de transmisión sexual (25,4%), los problemas relacionados con la menstruación (20,6%), la necesidad de información o acceso a métodos anticonceptivos (18,8%) y las dificultades sexuales -como falta de deseo, dolor durante la penetración, disfunción eréctil, problemas de eyaculación o dificultades para alcanzar el orgasmo- (16,7%).
Asimismo, en los resultados detallados del estudio se contempla la atención recibida por distintos profesionales, incluida la consulta con psicólogos y psicólogas dentro de los recursos de atención relacionados con la salud sexual (opción referida en el 3,4% de los casos), lo que pone de relieve la dimensión psicológica de numerosas dificultades y preocupaciones vinculadas a la sexualidad.
Casi dos de cada diez personas utilizan aplicaciones o redes sociales para conocer parejas sexuales.
La encuesta analiza también dos fenómenos especialmente relevantes desde la perspectiva social y educativa: el consumo de prostitución y la pornografía. A este respecto, se observa que el 27,5% de los hombres declara haber pagado alguna vez por mantener relaciones sexuales. De ellos, el 9,6% lo hizo una sola vez y el 17,9% en más de una ocasión. Además, el 9,5% de quienes sí han recurrido a esta práctica, afirma haberlo hecho durante el último año.
En cuanto al consumo de pornografía, el 71,9% de los hombres señala haber consumido este tipo de contenidos en los últimos doce meses, frente al 24,9% de las mujeres. El consumo resulta especialmente frecuente entre las personas de 25 a 34 años, grupo en el que supera el 60%. La frecuencia de uso también es significativa: el 13,6% de la población consume pornografía al menos una vez por semana, el 9,6% lo hace mensualmente y el 2,3% declara un consumo diario.
Con relación al papel de las aplicaciones móviles, páginas web o redes sociales para fines sexuales y pornografía, las cifras revelan que el 18,4% de los y las participantes ha utilizado apps móviles o páginas web o webs de citas como Tinder, Badoo, Grindr, Bumble o Meetic (las más utilizadas, por el 73,7%), o redes sociales como Instagram o Tiktok, Facebook, Twitter, etc. (46,9%) con la intención de conocer a personas con las que mantener relaciones sexuales de manera presencial.
Una fotografía actualizada de la salud sexual en España.
La II Encuesta Nacional de Salud Sexual constituye la principal herramienta estatal para conocer la evolución de las actitudes, experiencias y necesidades de la población en este ámbito. Los resultados muestran avances muy significativos en la aceptación de la diversidad sexual y en el apoyo a la educación sexual, pero también evidencian desafíos persistentes relacionados con el consentimiento, la violencia sexual, la prevención de las ITS y el acceso a información rigurosa y recursos especializados.
Los datos ponen de manifiesto, además, que muchas de las dificultades vinculadas a la sexualidad incluyen componentes emocionales, relacionales y psicológicos, reforzando la importancia de una atención integral a la salud sexual que contemple tanto los aspectos físicos como los psicológicos y sociales.
Toda la información referente a esta nueva edición de la ENSS se encuentra disponible en la web del Ministerio de Sanidad. Para acceder directamente al informe pincha aquí.
