Mejorar la atención psicológica durante la menopausia, una prioridad para la APA
16 Oct 2026

Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, que se conmemora cada 18 de octubre, se pone el foco en una etapa en la que los cambios físicos, psicológicos y sociales pueden interactuar y afectar a la salud y calidad de vida. Los cambios del estado de ánimo, la ansiedad, las alteraciones del sueño y las dificultades cognitivas pueden aparecer durante esta transición. Ante estas necesidades, resulta fundamental mejorar el acceso a una atención integral, personalizada y basada en la evidencia. Las intervenciones psicológicas pueden desempeñar un papel relevante tanto ante estos síntomas como en la promoción de hábitos saludables.

Así lo señala la American Psychological Association (APA) en su informe Women’s Health and Well-Being During Midlife and Menopause: Recommendations to Improve Access to and Quality of Medical and Mental Health Care. El documento, aprobado por el Consejo de Representantes de la APA en agosto de 2026, propone mejorar la atención durante la mediana edad y la menopausia.

El informe parte de la literatura profesional y del consenso de un grupo de expertos de diferentes disciplinas. La propia APA advierte de que sus integrantes no realizaron ni evaluaron formalmente revisiones sistemáticas de la literatura. Por tanto, sus recomendaciones no constituyen directrices obligatorias ni pretenden sustituir el juicio profesional de los psicólogos y psicólogas.

Una etapa de especial relevancia para la salud mental.

La APA sitúa habitualmente la mediana edad entre los 40 y los 65 años e incluye dentro de este periodo la transición menopáusica. La perimenopausia suele comenzar entre los 40 y 50 años. La postmenopausia comienza 12 meses después del último periodo menstrual y continúa durante el resto de la vida.

Durante los últimos años reproductivos y el inicio de la perimenopausia pueden aparecer cambios en el estado de ánimo, el sueño y la cognición. A ellos pueden sumarse síntomas vasomotores, como sofocos y sudores nocturnos, además de cambios genitourinarios y relacionados con la salud sexual. Según el informe, algunas mujeres experimentan síntomas que afectan significativamente a su salud y calidad de vida. Otras presentan pocos síntomas o experimentan alivio tras finalizar la menstruación.

En relación con la salud mental, el documento señala como síntomas frecuentes los cambios del estado de ánimo, la irritabilidad, la depresión y la ansiedad. Esta última puede manifestarse mediante preocupación, tensión, dificultades para relajarse e irritabilidad. La APA indica que diferentes factores pueden influir en estos síntomas. Entre ellos figuran los problemas de sueño, los cambios hormonales, el apoyo social, las responsabilidades de cuidado y las dificultades económicas. También incluye los cambios laborales y de pareja y la presencia de acontecimientos vitales estresantes.

Evaluar conjuntamente los síntomas físicos y psicológicos.

El informe subraya la importancia de realizar una evaluación personalizada y amplia, considerando conjuntamente los factores biológicos, psicológicos y socioculturales. Una evaluación insuficiente puede favorecer diagnósticos omitidos o tardíos, la falta de atención a las preocupaciones expresadas y la ausencia de tratamiento.

La APA recuerda, además, que determinados cambios durante la menopausia pueden agravar problemas de salud mental preexistentes. Entre ellos menciona los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y el trastorno de estrés postraumático. Por ello, recomienda valorar si los síntomas psicológicos corresponden a un problema previo, aparecen durante la menopausia o responden a otras condiciones.

Entre los factores de riesgo para la salud psicológica, el informe incluye el estrés crónico, los acontecimientos vitales estresantes y los antecedentes de trauma. También señala las dificultades socioeconómicas, el escaso apoyo social y los antecedentes de problemas de salud mental. Además, contempla la menopausia temprana, quirúrgica o muy sintomática y determinadas conductas de salud. Como factores protectores identifica la gestión del estrés, la autoestima, el apoyo social percibido y una actitud positiva hacia el envejecimiento. También menciona la actividad física, el sueño y la nutrición.

mujer de mediana edad pensativa con blusa roja
Fuente: Magnific. Autoría: magnific. Descarga: 14/08/26.
El papel de las intervenciones psicológicas.

La APA destaca que las intervenciones psicológicas pueden proporcionar educación, apoyo, comprensión y estrategias prácticas ante diversas dificultades asociadas con esta etapa. Algunas estimaciones recogidas en el informe indican que hasta la mitad de las mujeres pueden presentar síntomas de salud mental, como depresión o ansiedad, durante la mediana edad y la transición menopáusica.

Sin embargo, el acceso a la atención continúa siendo insuficiente. Según datos citados por la APA, menos de un tercio de las mujeres estadounidenses de entre 45 y 64 años que consideraban necesitar tratamiento recibió servicios de salud mental en 2022.

Aunque la investigación específica sobre intervenciones no farmacológicas sigue siendo limitada, el informe señala distintas opciones basadas en la evidencia disponible. Entre ellas se encuentran la terapia cognitivo-conductual (TCC), la activación conductual, la psicoterapia interpersonal, las intervenciones basadas en mindfulness y los tratamientos centrados en el trauma.

La literatura disponible también sugiere beneficios de la TCC y de las intervenciones basadas en mindfulness para los síntomas depresivos y la ansiedad. No obstante, la APA señala la necesidad de ampliar la investigación específicamente centrada en mujeres durante la mediana edad y la menopausia.

TCC para los sofocos y los problemas de sueño.

El papel de la intervención psicológica no se limita a la depresión o la ansiedad. El informe destaca dos protocolos validados de TCC, CBT-MENO y MENOS, dirigidos a mujeres con síntomas vasomotores. Estas intervenciones reducen las molestias y la interferencia asociadas con los síntomas, aunque generalmente no disminuyen su frecuencia.

La TCC grupal CBT-MENO incluye módulos diferenciados para distintos síntomas y dificultades del estado de ánimo. Según la evidencia recogida por la APA, se han observado mejoras en síntomas depresivos, insomnio y problemas relacionados con la sexualidad.

Para las alteraciones del sueño, la APA destaca la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I). El documento la describe como un tratamiento no farmacológico eficaz para el insomnio y las alteraciones crónicas del sueño. También recoge evidencia sobre su eficacia entre mujeres de mediana edad y durante la menopausia.

Una atención integrada, personalizada y accesible.

La APA recomienda integrar la atención médica y de salud mental mediante la colaboración entre profesionales de atención primaria, especialidades médicas y salud mental. Entre las modalidades propuestas se encuentran la atención presencial integrada, la telesalud, las intervenciones grupales y las opciones de autoayuda guiada.

El informe da importancia a una atención informada por el trauma. Según los datos que recoge, se estima que el 40% de las mujeres estadounidenses ha experimentado algún trauma interpersonal a lo largo de su vida. Estos antecedentes pueden relacionarse durante la mediana edad con estrés postraumático, depresión, ansiedad, dolor crónico, cambios en la salud sexual y una mayor carga de síntomas menopáusicos.

La APA también plantea facilitar orientación y educación individualizada desde los 35 años y durante los últimos años reproductivos. Esta información debería abordar hábitos relacionados con la salud, manejo de síntomas físicos, estabilidad del estado de ánimo y prevención de problemas crónicos.

Mejor formación de los profesionales.

Otro de los problemas identificados es la insuficiente formación específica sobre menopausia. El informe indica que esta materia no se incorpora habitualmente a la formación de los profesionales médicos y de salud mental.

Según los datos citados, únicamente el 31% de los programas estadounidenses de residencia en obstetricia y ginecología declaraba disponer de formación curricular sobre menopausia. Además, el 83% consideraba que su programa necesitaba más recursos educativos sobre esta etapa.

Por este motivo, la APA propone ampliar la formación sobre mediana edad y menopausia en las diferentes disciplinas sanitarias y de salud mental. Esta preparación debería abarcar evaluación, síntomas habituales, salud sexual y salud mental, además de intervenciones farmacológicas y no farmacológicas basadas en la evidencia. El informe reclama facilitar información fiable y actualizada a las mujeres antes incluso de que comiencen los síntomas. También recomienda combatir la información errónea sobre la menopausia y favorecer decisiones informadas sobre las distintas opciones de atención.

En conjunto, la APA plantea que la menopausia no debe considerarse una condición patológica, sino un acontecimiento natural de la vida. No obstante, reconoce que puede acompañarse de importantes dificultades físicas y psicológicas. Por ello, reclama una atención temprana, integral y personalizada que contemple conjuntamente la salud física y mental de las mujeres.


Acceso al informe completo aquí.

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