Con motivo del Día Mundial de la Salud, celebrado ayer, 7 de abril, la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA, European Federation of Psychologists’ Associations) ha hecho un llamamiento a reforzar el papel de la ciencia —y, de forma específica, de la psicología—, en la configuración de las políticas sanitarias en Europa, subrayando que la salud mental debe integrarse plenamente en el enfoque científico que guía la atención a la salud.
La conmemoración de este año, impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) bajo el lema «Juntos por la salud. Apoyando la ciencia», pone el acento en la necesidad de fortalecer la confianza en la evidencia científica, promover la cooperación internacional y garantizar sistemas de salud basados en el conocimiento riguroso.
En este contexto, la EFPA se suma a esta iniciativa global recordando que la investigación psicológica aporta una base sólida de evidencia para la prevención, la intervención y la promoción del bienestar a lo largo de todo el ciclo vital.

La salud mental, un pilar esencial de la salud integral.
En su comunicado, la Federación Europea insiste en que la salud mental no puede seguir considerándose un componente secundario, sino que debe ocupar un lugar central en las políticas públicas de salud. Este posicionamiento resulta especialmente relevante en un momento en el que, a nivel internacional, se subraya que las decisiones sanitarias deben apoyarse en datos científicos fiables y contrastados, frente al auge de la desinformación.
Tal y como recuerda la OMS, el Día Mundial de la Salud constituye una plataforma para movilizar a gobiernos, instituciones y ciudadanía en torno a los principales retos sanitarios globales, promoviendo enfoques basados en la evidencia y la cooperación entre países.
En esta línea, la EFPA advierte de que, pese a los avances en el conocimiento psicológico sobre los problemas de salud mental, el acceso a intervenciones psicológicas basadas en la evidencia continúa siendo desigual en Europa. Esta brecha limita la posibilidad de aplicar soluciones coste-eficaces en la práctica clínica y comunitaria.
Evidencia psicológica y confianza en la ciencia.
Uno de los aspectos clave señalados por la EFPA es la creciente preocupación por el debilitamiento de la confianza pública en la ciencia. Este fenómeno, agravado por la difusión de información no contrastada, puede tener consecuencias directas en la adopción de conductas saludables y en la adherencia a intervenciones eficaces.
El lema de este año refuerza precisamente esta idea: la salud global depende de la capacidad de los sistemas sanitarios para apoyarse en la evidencia científica y trasladarla a políticas públicas eficaces. De acuerdo con la OMS, la campaña de 2026 busca reconstruir la confianza en la ciencia y fomentar el uso de conocimientos basados en pruebas para proteger la salud de las personas y las comunidades.
Desde la psicología, este planteamiento implica promover el uso de tratamientos psicológicos validados empíricamente (como, por ej., la terapia cognitivo-conductual), así como reforzar estrategias de prevención dirigidas a factores de riesgo individuales y sociales.
Digitalización y nuevos retos para la salud mental.
La EFPA sitúa también la digitalización como una de sus prioridades estratégicas, en estrecha relación con la salud mental. Los rápidos cambios derivados de las tecnologías digitales están transformando los contextos sociales, especialmente, entre niños, niñas, adolescentes y jóvenes, generando tanto oportunidades como riesgos para el bienestar psicológico.
Entre estos desafíos se encuentran cuestiones como el uso intensivo de redes sociales, la exposición a contenidos perjudiciales, el ciberacoso o el impacto en el aislamiento social y en los patrones de conducta psicológica y emocional. Estos factores pueden influir en la aparición de problemas de salud mental, incluidos trastornos de ansiedad, depresión, trastornos de conducta o comportamiento disruptivo.
Precisamente, con el objetivo de abordar estas cuestiones, la EFPA ha anunciado la organización de un seminario web el próximo 8 de mayo de 2026, en el marco de la Semana Europea de la Salud Mental. Este encuentro reunirá a expertos en psicología, responsables políticos y organizaciones juveniles para analizar cómo orientar la transformación digital hacia la promoción del bienestar psicológico. A través de este evento, la Federación Europea busca poner de relieve el creciente reconocimiento de la seguridad online y el bienestar digital como cuestiones de salud pública, en línea con el enfoque internacional que vincula la salud mental con los entornos sociales y tecnológicos.
Un llamamiento a integrar la psicología en las políticas de salud.
En consonancia con el mensaje global del Día Mundial de la Salud, la EFPA hace un llamamiento a responsables políticos, profesionales y comunidades para reconocer la salud mental como parte esencial de la salud integral y garantizar que las decisiones en este ámbito se basen en la evidencia científica psicológica.
Este posicionamiento refuerza la necesidad de avanzar hacia modelos de atención que integren plenamente la psicología en los sistemas sanitarios, no solo como respuesta a los problemas de salud mental, sino también como herramienta clave para la prevención, la promoción del bienestar y la mejora de la salud pública.
En definitiva, el mensaje de la EFPA se alinea con el objetivo central de la OMS para 2026: construir sistemas de salud más sólidos, equitativos y eficaces, apoyados en la ciencia y orientados a mejorar la vida de las personas.
La inclusión de la salud mental en este enfoque no solo es necesaria, sino imprescindible para afrontar los desafíos actuales y futuros, en un contexto marcado por cambios sociales, tecnológicos y económicos que exigen respuestas integrales basadas en el conocimiento psicológico.
El comunicado se encuentra disponible en la página web de la EFPA.
