Los riesgos psicológicos y sociales en el trabajo causan más de 840.000 muertes anuales y suponen una pérdida del 1,37% del PIB mundial, según la OIT
08 May 2026

Los riesgos psicológicos y sociales relacionados con el trabajo constituyen una amenaza «importante y creciente» para la seguridad y la salud de los trabajadores y las trabajadoras, así como para la productividad de las organizaciones y el conjunto de la economía mundial. Así lo advierte la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su informe sobre «El entorno psicosocial en el trabajo: avances mundiales y vías de acción”, publicado en el marco del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo 2026.

El documento, de carácter global, no solo revisa la evidencia científica disponible, sino que incorpora nuevas estimaciones mundiales que permiten dimensionar, por primera vez, el impacto sanitario y económico de estos riesgos. Los datos son contundentes: los factores de riesgo psicológico y social en el trabajo son responsables de más de 840.000 muertes anuales en todo el mundo, asociadas tanto a enfermedades cardiovasculares como a trastornos mentales, entre ellos, la depresión.

A esta cifra se suma la pérdida de casi 45 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD) cada año, lo que refleja el enorme impacto en términos de calidad de vida. En conjunto, la carga derivada de estas enfermedades supone una pérdida económica equivalente al 1,37% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial.

riesgos psicológicos y sociales
Fuente: magnific.com. Autoría: gpointstudio. Descarga: 30/04/26.
Un problema global con importantes consecuencias para la salud mental y física.

El informe subraya que los riesgos psicológicos y sociales no solo afectan al bienestar psicológico de las personas, sino que tienen consecuencias directas sobre la salud física. Las estimaciones indican que la mayor parte de las muertes atribuibles se relacionan con enfermedades cardiovasculares —como cardiopatías isquémicas y accidentes cerebrovasculares—, mientras que la mayor pérdida de años de vida saludable se asocia a trastornos mentales, debido a su carácter crónico e incapacitante.

En este sentido, el documento destaca que los entornos de trabajo psicológica y socialmente desfavorables están consistentemente vinculados a resultados adversos en salud, incluyendo depresión, ansiedad, agotamiento laboral, trastornos del sueño y otras alteraciones psicológicas, así como a múltiples problemas físicos y a una disminución del desempeño organizacional.

El estrés laboral se identifica como una vía central a través de la cual estos riesgos afectan a la salud. Cuando las exigencias del trabajo superan la capacidad de la persona para hacerles frente, se produce un desequilibrio que, mantenido en el tiempo, puede generar consecuencias fisiológicas, psicológicas y conductuales de gran alcance.

Jornadas prolongadas, violencia y acoso: riesgos ampliamente extendidos.

Entre los factores de riesgo psicológico y social analizados, el informe destaca algunos especialmente prevalentes. Uno de ellos es la prolongación de la jornada laboral. Según la OIT, a nivel mundial, el 35% del personal laboral trabaja más de 48 horas semanales, lo que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud.

Otro elemento clave es la exposición a la violencia y el acoso en el trabajo. Se estima que el 23% de los trabajadores y trabajadoras en todo el mundo ha sufrido, al menos, una forma de violencia o acoso a lo largo de su vida laboral, siendo la violencia psicológica la más frecuente, con una prevalencia del 18%.

Estos datos ponen de relieve la extensión global de los riesgos psicológicos y sociales, y la necesidad de abordarlos de manera sistemática desde las políticas de seguridad y salud en el trabajo.

¿Qué es el entorno psicológico y social en el trabajo?

La OIT define en su informe el entorno psicológico y social en el trabajo como el conjunto de elementos y relaciones que configuran la experiencia laboral, incluyendo el diseño de los puestos de trabajo, la organización y gestión del trabajo, y las políticas y prácticas que rigen el entorno laboral.

Estos factores no actúan de forma aislada, sino que se interrelacionan y pueden influir tanto en la salud y el bienestar de los trabajadores y trabajadoras, como en el desempeño de las organizaciones. Cuando este entorno está bien diseñado y gestionado, puede favorecer la motivación, la satisfacción laboral y el bienestar. Por el contrario, cuando es deficiente, puede dar lugar a riesgos psicosociales con efectos negativos tanto individuales como organizativos.

Para su análisis, el informe propone una perspectiva multinivel que distingue tres dimensiones interrelacionadas:

  • Nivel del puesto de trabajo, que incluye las exigencias, el diseño de tareas y los recursos disponibles.
  • Nivel de organización y gestión del trabajo, que abarca la carga de trabajo, la autonomía, la supervisión o el apoyo social.
  • Nivel de políticas, prácticas y procedimientos, que engloba aspectos como las condiciones de empleo, la organización del tiempo de trabajo, la gestión del cambio, los sistemas de recompensa o las medidas frente a la violencia y el acoso.

Transformaciones del mundo laboral y nuevos riesgos.

El informe también analiza cómo los cambios recientes en el mundo del trabajo están transformando el entorno psicológico y social. La digitalización, el uso de la inteligencia artificial, el trabajo en plataformas digitales y la expansión del teletrabajo y los modelos híbridos están redefiniendo la organización del trabajo, las expectativas laborales y los sistemas de supervisión.

Si bien estos cambios pueden generar oportunidades para mejorar el entorno laboral, también pueden intensificar los riesgos psicológicos y sociales, lo que hace imprescindible una gestión proactiva.

Además, factores externos como la incertidumbre geopolítica o los cambios en las cadenas de suministro están contribuyendo a una mayor inestabilidad en la organización del trabajo, lo que puede incrementar la exposición a estos riesgos.

Avances y limitaciones en los marcos normativos.

En el ámbito normativo, la OIT destaca que existe una base sólida para abordar los riesgos psicológicos y sociales a través de los sistemas de seguridad y salud en el trabajo. No obstante, señala que muchos instrumentos no hacen referencia explícita a estos riesgos, lo que limita su visibilidad y abordaje específico.

El Convenio sobre la violencia y el acoso (núm. 190) constituye un avance significativo al incorporar de forma explícita estos riesgos en un marco global de prevención y protección.

A nivel internacional y regional, se observa una creciente integración de los riesgos psicológicos y sociales en las políticas de seguridad y salud en el trabajo, aunque con importantes diferencias en alcance y aplicación entre países. En general, estas políticas tienden a centrarse en la prevención y en los factores organizativos del trabajo como determinantes clave del riesgo.

Sin embargo, persisten importantes lagunas. Por ejemplo, solo el 18% de los acuerdos transfronterizos de diálogo social registrados entre 2000 y 2025 abordan explícitamente la salud mental o los factores psicológicos y sociales.

Asimismo, la disponibilidad y calidad de los datos sigue siendo limitada. En este sentido, el documento señala que el 37% de las instituciones encuestadas a nivel mundial tiene planes para mejorar las estadísticas sobre riesgos psicológicos y sociales y salud mental en los próximos cinco años.

La gestión de los riesgos psicológicos y sociales en el lugar de trabajo.

El informe subraya que la prevención debe ser el eje central de la gestión de estos riesgos. Para ello, propone integrarlos en los sistemas de gestión de la seguridad y salud en el trabajo, en lugar de abordarlos como un elemento separado.

La evaluación de riesgos se presenta como un componente clave, que debe incluir la identificación de peligros, la valoración de su impacto y la implementación de medidas preventivas. Dado que estos riesgos no siempre son visibles, se recomienda utilizar múltiples fuentes de información, como encuestas a trabajadores, datos organizativos y registros de recursos humanos.

En cuanto a las medidas de prevención, el informe destaca la importancia de priorizar intervenciones organizativas que aborden las causas estructurales del problema, como la carga de trabajo, la claridad de funciones, la comunicación o el liderazgo. Las intervenciones individuales pueden ser útiles, pero deben complementar —y no sustituir— las medidas organizativas.

El camino a seguir: investigación, políticas y acción.

De cara al futuro, la OIT identifica tres ámbitos prioritarios de actuación:

  • En primer lugar, la investigación, donde se requiere mejorar la disponibilidad y comparabilidad de los datos, así como integrar indicadores psicológicos y sociales en los sistemas de vigilancia de la seguridad y salud en el trabajo.
  • En segundo lugar, los marcos políticos y normativos, que deben avanzar hacia una mayor coherencia y claridad, incorporando explícitamente los riesgos psicológicos y sociales y prestando mayor atención a los factores organizativos del trabajo.
  • Por último, la acción en el lugar de trabajo, donde se destaca la importancia del liderazgo, la participación de los trabajadores y la integración de la prevención en la gestión cotidiana de las organizaciones.
Una prioridad global para la salud mental y el bienestar laboral.

En conjunto, el informe pone de manifiesto que los riesgos psicológicos y sociales constituyen un desafío global de primer orden, con profundas implicaciones para la salud mental, la salud física, la productividad y la sostenibilidad económica.

La evidencia presentada confirma que estos riesgos están ampliamente extendidos y que sus efectos son significativos y medibles. Al mismo tiempo, subraya que son, en gran medida, prevenibles mediante intervenciones dirigidas al diseño, la organización y la gestión del trabajo.

En un contexto de transformación acelerada del mundo laboral, la mejora del entorno psicológico y social en el trabajo se configura, así, como una prioridad estratégica para promover el bienestar del personal laboral y el funcionamiento eficaz de las organizaciones.


Se puede acceder al informe completo desde la página web de la OIT o bien directamente aquí (versión en español).

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