Hacia un modelo integral y coordinado de atención a la demencia que sitúe a la persona y su entorno en el centro del sistema
27 Mar 2026

Promover estilos de vida saludables a lo largo de toda la vida, fomentar la actividad física, intelectual y social, reducir factores de riesgo modificables, impulsar la detección precoz del deterioro cognitivo, reforzar la coordinación sociosanitaria y garantizar una atención integral que contemple no solo los aspectos biomédicos, sino también los psicológicos, sociales, emocionales y familiares, son algunas de las claves para mejorar la calidad de vida de las personas con demencia y sus entornos. Asimismo, resulta fundamental avanzar hacia modelos de atención centrados en la persona, con equipos multidisciplinares que permitan un abordaje completo de la enfermedad, desde el diagnóstico temprano hasta las fases más avanzadas, incluyendo el apoyo a las personas cuidadoras.

Estas son algunas de las principales recomendaciones recogidas en el «Libro Blanco de Atención Sociosanitaria en Demencias. HUB de conocimiento de Alzheimer y otras demencias», publicado por la Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA), un documento mediante el cual se pretende analizar la situación actual de la atención a las personas con demencia y avanzar propuestas para mejorar el abordaje sociosanitario desde una perspectiva integral, coordinada y centrada en la persona.

Fuente: freepik. Descarga: 18/03/26.

Tal y como señala el Libro Blanco, CEAFA ha invitado a formar parte de este HUB a reconocidos/as profesionales de las principales sociedades y colegios de ámbito nacional con implicación directa en los procesos de acompañamiento, entre ellos, el Consejo General de la Psicología de España, a través de la participación de Josep Vilajoana i Celaya, vocal de la Junta de Gobierno y coordinador de la División de Psicología de la Salud (PsiS) del COP, y Jaime Gutiérrez Rodríguez, coordinador del Grupo de Trabajo de Psicología del Envejecimiento de la Organización Colegial.

El documento pone de relieve la magnitud del problema de las demencias, señalando que la enfermedad de Alzheimer constituye hasta el 70% de los casos de demencia en países desarrollados, con una prevalencia aproximada del 7% en mayores de 65 años y cercana al 50% en personas mayores de 85 años. En España, se estima que alrededor de 1,2 millones de personas están afectadas, cifra que asciende a casi 5 millones si se tiene en cuenta a sus familiares.

Desde el punto de vista clínico, la enfermedad no solo implica un deterioro cognitivo progresivo, sino también la aparición de los denominados síntomas conductuales y psicológicos de la demencia. Estos incluyen trastornos del estado de ánimo —como depresión, ansiedad y apatía—, síntomas de agitación —como agresividad, irritabilidad, inquietud o deambulación errática— y síntomas psicóticos, entre ellos alucinaciones y delirios.

En este contexto, el informe subraya la importancia de identificar precozmente los síntomas de alerta, entre los que destacan los problemas de memoria y los problemas psicológicos, como la aparición de síntomas depresivos en personas mayores sin antecedentes previos, así como cambios en el carácter, irritabilidad o alteraciones del sueño.

El papel clave de la Psicología en la prevención, detección e intervención.

Uno de los ejes fundamentales del Libro Blanco es la relevancia de la Psicología en todas las fases del proceso. Desde la Psicología Social, se destaca su papel en los servicios sociales, especialmente en la prevención de conductas de riesgo como la soledad no deseada, así como en la detección de señales tempranas de deterioro cognitivo y en la gestión de las relaciones familiares en las fases iniciales de la enfermedad.

Asimismo, la Psicogerontología aporta herramientas de intervención especialmente útiles en contextos comunitarios y sociosanitarios. El Psicólogo General Sanitario y el especialista en Psicología Clínica desempeñan funciones clave en atención primaria, consultas privadas y hospitales, contribuyendo a la detección y discriminación de síntomas y a la valoración de la salud mental.

El documento también resalta la importancia del neuropsicólogo, una especialidad de la Psicología aún en vías de reconocimiento oficial y no incluida en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, pero considerada indispensable para el diagnóstico completo de la enfermedad de Alzheimer y para establecer la relación entre los déficits cognitivos y las conductas afectadas, su evolución y su abordaje.

Evaluación psicológica y neuropsicológica: clave para el diagnóstico diferencial.

Los autores inciden en la necesidad de realizar pruebas cognitivas, preferentemente, por profesionales de la Psicología, como parte del proceso diagnóstico. Estas pruebas permiten valorar de manera objetiva el deterioro cognitivo mediante evaluaciones de cribado o evaluaciones completas más extensas.

Además, se subraya expresamente la importancia de llevar a cabo, tras el primer cribado, una evaluación neuropsicológica complementaria a la evaluación neurológica, con el fin de obtener un diagnóstico diferencial adecuado y establecer el perfil neurocognitivo del paciente.

Este enfoque permite diferenciar entre síntomas derivados de la demencia y aquellos que pueden tener un origen psicológico o psiquiátrico, reforzando así la precisión diagnóstica y la adecuación de las intervenciones.

Hacia un modelo integral centrado en la persona y su entorno.

El Libro Blanco apuesta por una perspectiva global del cuidado que integre dimensiones psicológicas, emocionales, sociales, económicas, biomédicas y legales, necesarias para el bienestar de la persona en la complejidad que implica la atención a las demencias.

En este sentido, se destaca la necesidad de una valoración integral del o de la paciente, su familia y su entorno, que debe realizarse de forma conjunta por un equipo multidisciplinar compuesto por profesionales de la Psicología, Medicina, Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Enfermería y Trabajo Social, entre otros.

La colaboración entre el psicólogo y el neuropsicólogo resulta especialmente relevante en esta valoración integral, ya que permite abordar aspectos como la psicopatología o los posibles traumas, contribuyendo a una evaluación más completa de la persona.

Asimismo, el documento subraya el papel fundamental del apoyo social, entendido como la red de relaciones interpersonales que proporciona ayuda en momentos de necesidad y que resulta clave para el bienestar psicológico y emocional de las personas.

Campañas de información y sensibilización: una necesidad prioritaria.

Otro de los aspectos destacados en el Libro Blanco es la importancia de desarrollar campañas de información y sensibilización que permitan mejorar el conocimiento social sobre las demencias, facilitar el acceso a los recursos disponibles y reducir el estigma asociado. Estas campañas deben transmitir mensajes claros, incluir información de contacto y promover una visión integral del cuidado que contemple también los aspectos psicológicos y emocionales.

Conclusión: un reto sociosanitario que exige una respuesta coordinada.

En definitiva, el Libro Blanco de Atención Sociosanitaria en Demencias pone de manifiesto que las demencias constituyen un problema de salud de primera magnitud que requiere una respuesta coordinada, integral y centrada en la persona. En este abordaje, la Psicología desempeña un papel esencial, tanto en la prevención como en la detección, diagnóstico, intervención y acompañamiento a lo largo de todo el proceso, incluyendo el apoyo a las familias y personas cuidadoras.

El avance hacia modelos de atención que integren la salud mental, el bienestar psicológico y el contexto social de las personas afectadas se presenta, así, como una condición imprescindible para mejorar la calidad de vida y la dignidad de quienes conviven con estas enfermedades.


Se puede acceder al informe completo desde la página web de la CEAFA o bien directamente aquí.

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