La Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA, por sus siglas en inglés) ha participado en el evento de partes interesadas del proyecto Youth Digital Mental Health (YouthDMH), celebrado el pasado 21 de abril, en Bruselas y organizado por la COST Association – European Cooperation in Science and Technology. En este encuentro, centrado en el futuro de la salud mental digital en población joven, la EFPA presentó sus seis áreas prioritarias para orientar el desarrollo tecnológico desde el compromiso social, la ciencia psicológica y la responsabilidad ética.
El evento reunió a organizaciones centradas en juventud, ONG, representantes de la industria, responsables políticos y personal investigador, configurando un espacio de diálogo multidisciplinar en torno a los retos y oportunidades que plantea la digitalización en el ámbito de la salud mental. A través de presentaciones, debates de expertos y talleres participativos, los y las asistentes abordaron cuestiones clave como la inclusión, el bienestar digital, la innovación basada en la evidencia y el acceso equitativo a los recursos de apoyo psicológico.
En este contexto, la contribución de la EFPA puso de relieve la importancia de integrar el conocimiento psicológico en el diseño, implementación y regulación de las tecnologías digitales dirigidas a la salud mental, especialmente, en el caso de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Asimismo, subrayó la necesidad de fortalecer la colaboración entre investigación, políticas públicas y práctica profesional para garantizar soluciones eficaces, seguras y adaptadas a las necesidades reales de la población.

Seis áreas prioritarias para una digitalización responsable.
Durante su intervención, la EFPA presentó seis áreas prioritarias que constituyen un marco estratégico para guiar la digitalización en el ámbito de la salud mental desde una perspectiva ética y basada en la evidencia científica.
En primer lugar, la Federación destaca la co-producción de la regulación, defendiendo que tanto los psicólogos y psicólogas como las personas con experiencia vivida deben participar activamente en la elaboración y evaluación de los marcos legislativos relacionados con tecnologías que tienen impacto social o implicaciones para la salud. Esta corresponsabilidad permite asegurar que las normativas no solo se fundamenten en criterios científicos, sino que también respondan a las necesidades reales de la ciudadanía.
En segundo lugar, se subraya la importancia de un desarrollo centrado en las personas, donde toda herramienta digital —desde aplicaciones de autocuidado hasta sistemas de inteligencia artificial aplicados a la clínica— incorpore la ciencia psicológica desde su fase de diseño. El objetivo es proteger el bienestar y la salud mental de las personas usuarias, promoviendo tecnologías útiles, seguras y coherentes con los principios éticos de la psicología.
La tercera área se centra en la transparencia y el control, enfatizando la necesidad de que los productos y servicios digitales faciliten la comprensión y el control por parte de las personas usuarias. En este sentido, la EFPA insiste en la implementación de mecanismos robustos de protección de datos, principalmente, en el contexto del entrenamiento de algoritmos e inteligencia artificial, así como en la posibilidad de que las personas usuarias decidan sobre el uso de su información conductual y de salud.
En cuarto lugar, la EFPA aborda la alfabetización y accesibilidad digitales, señalando la urgencia de reducir la brecha digital y promover competencias tanto en la población general como entre los propios profesionales de la psicología. La inclusión de habilidades digitales en los planes formativos y estándares profesionales se considera clave para una práctica psicológica adaptada al contexto tecnológico actual.
La quinta prioridad hace referencia a los determinantes digitales navegables, proponiendo que los entornos virtuales e híbridos se diseñen teniendo en cuenta el contexto de uso y las capacidades de las personas. Desde la psicología, se pueden desarrollar estrategias que faciliten una interacción crítica, segura y consciente con el entorno digital, contribuyendo a combatir fenómenos como la desinformación o el fraude online.
Por último, la EFPA subraya el principio de “mejorar, no reemplazar”, recordando que la tecnología debe complementar —y no sustituir— las formas tradicionales de apoyo psicológico. Este enfoque reconoce el valor insustituible de la relación terapéutica y las capacidades humanas, al tiempo que promueve el uso responsable de herramientas digitales para potenciar la intervención psicológica.
Implicaciones para la salud mental y la práctica psicológica.
Las seis áreas prioritarias presentadas por la EFPA se sitúan en el centro de los debates actuales sobre salud mental en Europa, en un contexto marcado por el aumento de problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión, sobre todo, entre la población joven. La creciente digitalización ofrece oportunidades relevantes para la prevención y el tratamiento, pero también plantea riesgos que requieren una gestión cuidadosa desde el ámbito psicológico.
Como señalábamos anteriormente, el principio de “mejorar, no reemplazar” se alinea con la evidencia científica que advierte de que herramientas como la inteligencia artificial o los chatbots pueden apoyar la intervención psicológica, pero no sustituir elementos esenciales como la alianza terapéutica, especialmente en casos complejos o en trastornos mentales que requieren atención especializada.
Asimismo, la alfabetización digital adquiere una relevancia especial en entornos laborales, donde la implementación acelerada de tecnologías puede incrementar la carga psicológica, el estrés, el absentismo y el presentismo si no se acompaña de formación adecuada y de apoyo desde el ámbito psicológico y social. La EFPA advierte de que el bienestar en el trabajo y la satisfacción laboral dependen en gran medida de cómo se gestionan estos procesos de transformación digital.
Por otro lado, la apuesta por la co-producción normativa abre nuevas vías para la participación activa de pacientes, profesionales y ciudadanía en la definición de estándares relacionados con la protección de datos, la seguridad digital o la regulación de contenidos, lo que puede contribuir a una gobernanza más democrática y ajustada a las necesidades sociales.
Un papel clave para la psicología en la Europa digital.
La participación de la EFPA en el proyecto YouthDMH pone de manifiesto el papel central de la psicología en la construcción de una Europa digital que promueva el bienestar y la salud mental de la población, especialmente, entre los y las más jóvenes. En un momento en el que la tecnología avanza a gran velocidad, la integración de la evidencia psicológica y los principios éticos resulta fundamental para evitar efectos adversos y maximizar los beneficios.
El enfoque defendido por la EFPA apuesta por una digitalización que no solo sea innovadora, sino también inclusiva, equitativa y centrada en las personas. La colaboración entre sectores —incluyendo investigación, políticas públicas, práctica profesional e industria tecnológica— se perfila como un elemento clave para lograr soluciones sostenibles y eficaces.
En definitiva, las seis áreas prioritarias presentadas por la EFPA constituyen una hoja de ruta relevante para orientar el desarrollo de la salud mental digital en Europa, situando a la psicología como disciplina esencial para afrontar los desafíos del presente y del futuro en materia de bienestar psicológico.
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